Coordinación: dado que el cuerpo contrarresta activamente las vibraciones del aparato de entrenamiento, el entrenamiento mejora activamente el equilibrio y la capacidad de coordinación. También se mejora la capacidad de reacción.
Circulación sanguínea: las vibraciones, que penetran profundamente en el tejido, estimulan no solo las fibras musculares, sino también los vasos más pequeños de la musculatura. Esto activa la circulación sanguínea, con lo que el tejido recibe más oxígeno y nutrientes esenciales.
Fuerza muscular: la realización de ejercicios en una plataforma vibratoria alcanza hasta el 98 % de todas las fibras musculares. Así, el porcentaje de fibras musculares activadas es mayor que en muchas otras formas de entrenamiento convencionales. Esto favorece el desarrollo de la fuerza y la resistencia de fuerza.
Flujo linfático: además de la circulación sanguínea, la vibración también activa el flujo linfático, lo que permite eliminar de forma óptima los productos metabólicos del tejido.
Tejido conectivo: un tejido conectivo firme es un sueño para muchas deportistas. Qué práctico que el entrenamiento por vibración también active el tejido conectivo y lo tonifique.
Densidad ósea: el entrenamiento en plataformas vibratorias puede activar las células formadoras de hueso y contribuir así al fortalecimiento del tejido óseo. De este modo, los aparatos pueden incluso contribuir a la prevención de la osteoporosis.
Porcentaje de grasa corporal: el porcentaje de grasa corporal se puede optimizar mediante una combinación de alimentación equilibrada y deporte. El entrenamiento en la plataforma de vibración activa el metabolismo, favorece el desarrollo muscular y, gracias al mayor gasto calórico, también contribuye de forma decisiva a optimizar el porcentaje de grasa corporal.
Relajación muscular: las plataformas vibratorias también son adecuadas para el masaje después del entrenamiento o en cualquier momento. Las vibraciones penetran hasta la musculatura profunda y, de este modo, pueden liberar molestas contracturas.