Correr no solo es la forma de desplazamiento más natural, sino también el deporte más popular en nuestro país. Con una cinta de correr, os llevaréis las ventajas del sencillo entrenamiento de resistencia para principiantes, avanzados y profesionales a vuestro propio hogar. Antes de empezar con el versátil Entrenamiento de resistencia, primero hay que comprar la cinta de correr. Qué cintas de correr son las adecuadas en cada caso depende de varios factores y consideraciones previas.
1. Tamaño: las cintas de correr están disponibles en diferentes tamaños. Al elegir el tamaño adecuado de la cinta, no solo son decisivos el largo y el ancho. Especialmente si desea utilizar su cinta de correr en una habitación con techo bajo, la altura de la superficie de carrera también es decisiva para que quede suficiente espacio hasta el techo. Esto se aplica sobre todo a los corredores más altos.
2. Superficie de carrera: una superficie de carrera más grande garantiza, en general, una sensación de carrera segura y agradable. Al fin y al cabo, incluso en el fragor del entrenamiento de resistencia HIIT, apenas es posible pisar fuera. Quien disponga de suficiente espacio debería seguir la regla básica "cuanto más ancha y larga, mejor".
Para que también los principiantes puedan disfrutar de un entrenamiento de carrera seguro, se recomienda un ancho mínimo de 35 centímetros y una longitud de 110 centímetros. Un buen ejemplo de cinta de correr para principiantes es la Cinta de correr F31s. En corredores de más de 1,80 metros, la superficie de carrera debería tener al menos 50 centímetros de ancho y 145 centímetros de largo.
3. Potencia del motor: un motor potente es lo fundamental. A largo plazo, resulta ventajoso comprar una cinta de correr con mayor potencia de motor. Esta permite carreras más rápidas y, así, favorece el progreso en el entrenamiento de resistencia. Importante: En cuanto a la potencia del motor, no se fije principalmente en la potencia máxima, sino en la potencia continua. Para la mayoría de los corredores se recomienda una potencia continua de unos 2 CV.
Los corredores con grandes ambiciones apuestan por un modelo de hasta 3 CV. Otra ventaja: En un aparato con alta potencia continua podéis correr más rápido. Además, un aparato de este tipo es mucho más duradero para el entrenamiento de fitness, ya que no funciona permanentemente a plena carga durante las sesiones intensas. Si queréis una cinta de correr solo para trotar despacio, basta un modelo que alcance una velocidad de unos 8 km/h.
4. Ruido: las cintas de correr generan un ruido de funcionamiento considerable al correr. Quien quiera tener tranquilidad durante el entrenamiento y no molestar a los vecinos tiende a optar por un modelo de gama más alta con menor generación de ruido. Una esterilla protectora de suelo de alta calidad proporciona una amortiguación acústica adicional.
Dato interesante: Un motor potente funciona con la misma carga de forma notablemente más silenciosa que un motor débil.
5. Acabado: si bien el diseño sigue siendo una cuestión de gustos, un acabado de alta calidad es de máxima importancia para una cinta de correr. Una base estable y piezas bien fijadas son un requisito absoluto. Además, no debería haber grandes huecos entre las piezas de plástico, en la medida de lo posible.
Una parte importante del acabado es el peso propio de una cinta de correr, ya que este contribuye a la estabilidad durante el entrenamiento.
Regla básica: Cuanto mayor sea la intensidad del entrenamiento y el peso del usuario, más debería pesar el aparato. Un peso de 80 kilogramos se considera ideal para la mayoría de los corredores. Si el usuario más pesado supera los 90 kilogramos o se planean sesiones especialmente intensas, el peso recomendable es de al menos 100 kilogramos.