Hay cientos de libros con información sobre el entrenamiento de fuerza para el desarrollo muscular, el aumento de la fuerza máxima y la mejora de la resistencia de fuerza. Por eso queremos centrarnos en los puntos más importantes que os ayudarán a conseguir resultados notables:
Intensidad del entrenamiento: los estudios científicos demuestran que el crecimiento muscular es mayor cuando entrenáis con pesos que podéis mover correctamente entre 8 y 12 veces por serie. Por el contrario, quien entrena con demasiada poca carga no le da a su cuerpo ningún motivo para desarrollar tejido muscular.
Técnica limpia: cada ejercicio debe realizarse con una técnica correcta. Por un lado, esto previene lesiones y la sobrecarga de las articulaciones. Por otro lado, una ejecución limpia garantiza el reclutamiento óptimo de las fibras musculares y, con ello, un mayor estímulo de crecimiento.
Frecuencia de entrenamiento: cada músculo debe someterse a esfuerzo con cierta regularidad para poder crecer. Precisamente los principiantes, que aún entrenan con poca intensidad, pueden entrenar cada grupo muscular hasta 2-3 veces por semana.
Aumento de la carga: vuestra musculatura solo se adapta si la enfrentáis regularmente a nuevos retos. En el entrenamiento de fuerza, esto se consigue aumentando el peso, realizando repeticiones adicionales y aplicando técnicas de intensidad.
Variedad: nuestros músculos se adaptan rápidamente a patrones de carga habituales. Por eso deberíais cambiar algunos ejercicios de vuestro plan de entrenamiento cada seis a ocho semanas. Así proporcionáis al tejido muscular un estímulo de carga inusual.
Respiración: solo quien respira correctamente durante el entrenamiento puede desarrollar todo su potencial. Inspirad al bajar un peso (fase de movimiento excéntrica) y espirad al empujarlo hacia arriba (fase de movimiento concéntrica). Contener la respiración o realizar una espiración forzada con la glotis cerrada es contraproducente, ya que dificulta el aporte de oxígeno a la musculatura y puede provocar un desmayo.
Recuperación: los músculos no se desarrollan durante el entrenamiento, sino en la fase de descanso entre dos sesiones de entrenamiento. Antes de volver a entrenar un grupo muscular, deberían pasar entre 48 y 72 horas. Un sueño suficiente (al menos 6-8 horas) también es óptimo para el desarrollo muscular.